Diario de un docente cansado,

17/11/2020

Hoy, volviendo a casa, he escuchado la radio como otras muchas veces.  A esa hora, lo que se suele emitir es el espacio que recoge las noticias acaecidas durante el transcurso de la mañana y lo relacionan con otras noticias de otros días. 

Siempre me ha llamado la atención que dependiendo de la emisora y/o de la persona que comente la noticia se suela poner más énfasis en unos aspectos o en otros. Yo no quiero entrar en eso, así que, querido diario, voy a dar un rumbo a estas palabras y lo que quiero comentarte es mi pensamiento sobre el momento actual en el cual la política se adueña de la educación.

Si he comenzado diciéndote que estoy cansado, es que es verdad. Estoy cansado, cansado de escuchar siempre las mismas barrabasadas en cuanto a la educación. Estoy cansado de que nuestra clase política juegue con nosotros para conseguir sus fines. estoy cansado de que nuestro alumnado sea el gran desconocido para esos políticos.

Hoy he vuelto a escuchar, por enésima vez, que se están peleando por eso del "castellano como lengua vehicular". ¿De verdad eso es tan importante? ¿Tan incuestionable parea que algún dirigente político diga que si llega a la Moncloa lo primero que va a hacer es suspender y derogar esta ley?

Bueno, diario que recibes siempre mis ideas, si me dejas que escriba en tus páginas mi opinión sobre esto, ahí va, ya después cambiamos a otro tema si te parece.

Una de las mayores quejas y ataques  que recibe esta modificación es que si llega algún alumno o alumna nuevo a un centro donde "no haya castellano", no va a poder integrarse en clase y seguir el currículo establecido. 

¿INTEGRARSE?

Ah, pero,... ¿todavía seguimos con ese término de la "integración"? Creía que habíamos avanzado un poco y que lo se pretendía era la INCLUSIÓN.

Claro está, que cuando pensamos en inclusión la mente se nos va a la Educación Especial y no a cualquier otro apartado educativo donde tratemos al alumnado exactamente igual según sus capacidades. No me refiero a un tratamiento igual como grupo, donde todo tiene que ser homogéneo, sino un tratamiento grupal donde se respete la capacidad de cada uno, donde no se pongan etiquetas de "este va al grupo de capacidad mental, este al de capacidad física, esta persona al grupo de los síndromes, este al grupo de los castellanohablantes,...¿Por qué vamos a tener que separar, clasificar, englobar y segregar a esas personas?

Porque sí,  son personas y cuando estamos hablando de recibir un alumno que no habla nuestra lengua o la lengua que sea dentro de la comunidad autónoma, o la lengua de signos,  ¿vamos a segregarlo lo mismo que hemos realizado tantos y tantos años con ese alumnado NEAE?

No tiene sentido que, ahora mismo, en el desarrollo y puesta en común "política"  estemos hablando y perdiendo el tiempo decir castellano sí castellano no, decir número de suspensos sí y número de suspensos no, debatir sobre si tal materia sí o tal materia no,  que si añadimos horas aquí que si quitamos horas de allá... 

¿Realmente eso es lo importante? 

Yo me  pregunto si lo importante no es el alumnado y conforme a él es como tendríamos que estar pensando. No somos políticos somos docentes y como tales la mayor parte de nuestro pensamiento va a beneficiar al alumnado, por lo que no va a discutir con otra persona si esto es más idea tuya o es menos idea tuya, si tú estás más de acuerdo porque pega más con tu programa o pega menos.

No es cuestión, tampoco, de que empecemos ahora decir que si van a desaparecer las escuelas concertadas o van a desaparecer los centros de educación especial. No, no es eso, y ya mi querido amigo Antonio Márquez lo expuso en una brillante entrada en su blog.

Una educación tiene que ser, por definición, una educación inclusiva, es decir, todo el mundo debe estar en la mismo sitio a las mismas horas y desarrollando las mismas cosas siempre que estén de acuerdo a las capacidades que se desarrollan. Por eso no es importante el castellano, o la lucha política, lo importante es la ratio, el tener un personal suficientemente cualificado en los centros para atender cualquier necesidad que se tenga, sea la de enseñar el castellano o sea la de curar una herida, o tomar la temperatura, que eso no es obligación de los docentes.  

Hace poco Ignacio Calderón Almendros escribía un tuit diciendo:

    No hay nada q mis hijos puedan aprender hoy x hoy en un centro q no sea ordinario, en cambio hay muchas cosas q se dejarían d aprender en el mismo sin su presencia.

y es totalmente cierto. Aquí las ventajas van en ambos sentidos. Toda la persona que está incluida en un grupo sale ganando de la relación con las demás personas del grupo. Y es por eso por lo que hay que luchar, no por el castellano, por el inglés o por... POR EL ALUMNADO.


Querido diario, por hoy ya te dejo.  Reconozco mi cansancio, pero ya sabes que no es el cansancio de ser maestro, sino el cansancio de estar vapuleado y, como ya una vez te dije, sentirme Sísifo y subir esta montaña cada vez con una piedra más pesada. 








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